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Ver Lucía

El cine post revolucionario cubano disfrutó de una etapa, comprendida entre los años 1959 y 1969, considerada por los historiadores del séptimo arte como la Edad de Oro del Cine Cubano.

Uno de los máximos exponentes de este periodo fue Humberto Solás (1941 – 2008), un habanero que creó uno de los 10 mejores films de toda la historia cinematográfica de Cuba. Esta película se denominó Lucía.

El proyecto Lucía tuvo lugar durante el año 1968. Como otros muchos films de la época, Lucía se centraba en la Guerra de la Independencia, pero de una forma totalmente creativa. Por ejemplo, dividía la narración en tres episodios a priori desconectados. El único nexo de unión era el nombre de tres mujeres diferentes, que se llamaban Lucía.

De esta forma, Solás ofrece una historia de tres vertientes, que pueden disfrutarse individualmente o, mucho mejor, de forma conjunta.

La primera de estas narraciones está ubicada cronológicamente en el año 1893 y es protagonizada por Raquel Revuelta, en el papel de una Lucía activista en contra de los intereses del imperio español. Esta Lucía está tan enamorada como engañada por Rafael, un apuesto personaje interpretado por Eduardo Moure, que representa la traición orquestada por los mandos oficiales españoles.

En la segunda historia Lucía es representada por la actriz Eslinda Núñez. Esta Lucía es madre soltera y pertenece socialmente a la clase media, por lo que goza de ciertos privilegios que las clases más pobres no pueden disfrutar. Ella, sin embargo, es contraria a los intereses de un gobierno represor e intenta ayudar a los idealistas de su generación, que no tienen más futuro que sacrificarse por unos sueños que, quizás, las futuras generaciones disfruten.

Por último, encontramos en la tercera Lucía a una campesina, una pobre ciudadana que vive la recién nacida Revolución cubana en la piel de la actriz Adela Legrá. Pero aunque a su alrededor los cimientos del régimen represor se estén resquebrajando, a su vida personal le afecta principalmente el idealismo machista imperante, que su propio marido de nombre Tomás (interpretado más que correctamente por Adolfo Llauradó), le recuerda e impone constantemente. Puede decirse que Lucía vive su propia revolución personal.

No sólo la creatividad de Humberto Solás es remarcable en este título, sino que su aporte cultural y sociológico, en los valores revolucionarios de Cuba, están inmejorablemente representados durante los 160 minutos que dura todo el metraje.

Por si fuera poco, toda la película está grabada en blanco y negro, con cierto estilo clásico. Este efecto refuerza el sentido histórico de lo que el espectador está visionando, así como también sirve a Solás para enfatizar los gestos y expresiones, principalmente de los personajes femeninos.

Cada época está excelentemente reflejada en vestidos, arquitectura, iluminación, fotografía e incluso ademanes sociales, desde la represión social en el cortejo entre hombre y mujer de los primeros años hasta la libertad e igualdad de los últimos tiempos.

Valga decir que las tres actrices que interpretan a Lucía son de extraordinario talento ante la cámara, orquestadas por un director en el mejor momento de su carrera profesional y con una soltura y frescura que en pocas películas similares ha podido desprenderse.

Tal ha sido su importancia que el film, producido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), recibió distribución internacional a través de Tricontinental Film Center, llegando a ser reconocido el propio director Humberto Solás con la concesión del Premio de Oro del año 1969, en el Festival Internacional de Cine de Moscú.

El efecto de Lucía en la cinematografía cubana ha llegado a suscitar la creación de un documental relacionado, llamado Lucía y el tiempo, que dirigió Alain Rodríguez Castro, con una producción de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana y Cubavisión Internacional. El documental en cuestión cuenta con la colaboración del propio Humberto Solás, quien participa con declaraciones sobre el desarrollo y el significado de la película, así como también de otros invitados tales como Adela Legrá, Eslinda Núñez, Nelson Rodríguez y Raquel Revuelta.

Se convierte de esta manera, el conjunto de película y documental, en un aporte cubano audiovisual absolutamente imprescindible para quien quiera descubrir la Cuba de los años 30, así como su evolución, desde un punto de vista esencialmente femenino.

Afortunadamente hemos conseguido una versión completa de esta bellísima película cubana la cual podrán disfrutar de manera online en el el Glotón Cubano. Sin mas preámbulos los invito a ver Lucia.

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